¡Hola a todos! Soy Jose Damián Romero, guía de montaña y fotógrafo deportivo a ratos. Trabajo principalmente en la Sierra Norte de Sevilla y la Sierra de Aracena, donde llevo a la gente a hacer barranquismo, escalada, espeleología, senderismo y todo lo que huela a aventura. Pero cuando la temporada de turistas se relaja, me pongo la gorra de fotógrafo y salgo a capturar esos momentos épicos en distintas pruebas deportivas.
A ver, os voy a contar lo que me pasa cada vez que me llaman para hacer fotos en eventos deportivos, especialmente en carreras de bici. En estos años, he oído y vivido historias para escribir un libro. Historias de trabajos mal pagados, presupuestos rechazados y excusas que ni el mejor guionista de Hollywood se imaginaría.
Muchos de los que me llaman se quedan patidifusos cuando les paso el presupuesto. «¡Qué caro!» dicen. «No tenemos tanto dinero para fotos,» exclaman como si les hubiera pedido el oro y el moro. Y ahí es cuando me entra la risa floja.
Es que, vamos a ver, los ciclistas se dejan una pasta en la inscripción, en las bicis, en los cascos y hasta en los calcetines de última generación. Y al final, ¿qué recuerdos se llevan? Fotos borrosas hechas con móviles o peor, con la cámara del primo del organizador que se cree el nuevo Ansel Adams porque compró una réflex en las rebajas. ¡Ay, la virgen!
No es que esté enfadado, ojo. Yo tengo claro que la fotografía deportiva no va a ser nunca mi pan de cada día. Mi corazón y mi negocio están en la montaña, en llevar a la gente a descubrir paisajes alucinantes y a vivir aventuras de las de verdad. Pero es que no puedo evitar flipar con cómo se menosprecia el trabajo del fotógrafo deportivo.
Una foto bien hecha no es solo apretar un botón, es capturar el esfuerzo, la emoción y la esencia del momento. Es dedicarle tiempo, equipo de calidad y una buena dosis de conocimiento. Pero claro, todo eso no se ve, solo se ve el precio y ahí es donde muchos se rajan.
Yo seguiré haciendo fotos porque me encanta, y seguiré ofreciendo mis servicios a quien valore de verdad el trabajo bien hecho. Y a los demás, pues nada, suerte con esas fotos pixeladas y mal encuadradas que luego no queréis ni enseñar a la abuela.
Así que, organizadores de eventos deportivos y deportistas, valorad a los fotógrafos que os acompañan. Porque detrás de cada buena foto hay un profesional que ha puesto su alma en capturar ese instante perfecto. Nos vemos en las montañas (o no, si os parece caro). ¡Salud y buenas fotos, compadres!
PD: A aquellos organizadores que todavía creéis que la fotografía y el vídeo profesional es un modo con el cual es imprescindible contar, gracias por creer en nosotros.



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